Rosalía: ¿Cómo amar la tierra sin dejar de aspirar al cielo?

El 7 de noviembre de 2025, Rosalía lanzó LUX, su cuarto álbum de estudio. Más que un disco, LUX funciona como un manifiesto contemporáneo sobre qué significa crear y, sobre todo, qué implica ser humano en un mundo acelerado y fragmentado.

Sexo, Violencia y Llantas (MOV I)

El disco abre con la canción Sexo, Violencia y Llantas, una obertura que introduce los dos ejes principales del álbum: la tensión constante entre lo terrenal y lo divino. La frase «Primero amaré el mundo y luego amaré a Dios» sintetiza la búsqueda de Rosalía: la espiritualidad no se alcanza negando el cuerpo, sino atravesando sus limites. Lo carnal, la violencia, el deseo y la supervivencia, contrastando con los destellos y las figuras santas, se convierten en fuerzas que intentan restablecer un equilibrio perdido.

Esa paradoja se resume en una pregunta que atraviesa todo el proyecto: «¿Quién puede vivir entre ambos mundos?». La respuesta termina siendo LUX, un territorio suspendido sin suelo ni techo, donde lo humano y lo trascendente conviven.

En Motomami (2022), Rosalía ya había transitado explícitamente una transformación. En LUX, esa metamorfosis deja de ser física para convertirse en una búsqueda universal. Aunque ambos discos parezcan muy distintos, comparten un punto central: la revelación no esta en un templo, sino en el choque entre lo profano y lo sagrado. Por eso, Sexo, Violencia y Llantas es el núcleo del proyecto. Allí se formula la tesis del álbum: la fe como tensión viva y contradictoria. Rosalía abraza el desgarro del vacío contemporáneo y nos invita a detenernos para pensar: «¿Cómo amar la tierra sin dejar de aspirar al cielo?«

Arrodillarse ante aquello que nos excede

LUX se organiza en dieciocho canciones agrupadas en cuatro movimientos, recuperando la estructura de El Mal Querer (2018). Esta arquitectura cercana a la música clásica introduce una pausa dentro del ritmo hiperconectado del presente. El disco responde al agotamiento espiritual de una generación sin templos ni certezas. Frente al individualismo extremo, surge un nuevo anhelo de comunidad, trascendencia y sentido. LUX propone que la fe no nace del miedo, sino del cansancio de un mundo saturado. La verdadera revolución, sugiere Rosalía, quizá ya no sea romperlo todo, sino arrodillarse ante aquello que nos excede.

Uno de los momentos más poderosos del álbum es Mundo Nuevo. El uso del árabe crea un espacio sonoro emocional muy poderoso, como un lamento ancestral que trasciende generaciones. La frase “quisiera renegar” funciona como un mantra que expresa deseo de cambio, ruptura y renacimiento. Cuando Rosalía canta “volver de ciego en un mundo nuevo”, la canción se convierte en una invitación a ver la vida con nuevos ojos. Aquí Rosalía fusiona lenguas, géneros y símbolos para imaginar un futuro distinto: un mundo nuevo que solo puede surgir cuando la verdad atraviesa la música.

Una tierra desordenada y vacía

En La Yugular, Rosalía convierte la intimidad en un altar. Tú que estás lejos y a la vez más cerca… que mi propia vena yugular expresa la paradoja de una presencia que duele y consuela a la vez.

El tema se expande con un fragmento de una entrevista a Patti Smith realizada en 1976 en Estocolmo, donde la artista habla de atravesar “mil puertas” hacia otros cielos. Rosalía crea así un puente entre dos generaciones de creadoras que entienden el arte como un acto espiritual y transformador. Rosalía ha explicado que LUX amplifica voces femeninas históricamente silenciadas. Frente a una tradición masculina centrada en héroes y grandes gestas, ella apuesta por una narrativa íntima, emocional y transformadora.

LUX pertenece a esta corriente: no busca la épica, sino la verdad que nace de la vulnerabilidad. Por eso colabora con artistas como Björk y Yves Tumor, que expanden los límites del pop hacia terrenos más experimentales y orquestales. Tiene que existir otra manera de hacer pop, declaró Rosalía en The New York Times. LUX es la prueba más radical de esa idea. No es un álbum fácil: es profundo, espiritual, intenso. Propone que la revolución ya no está en destruir, sino en entregarse a algo más grande que uno mismo.

En la Biblia se expresa: “La tierra estaba desordenada y vacía…” (Génesis 1:2). La elección del nombre LUX no es un capricho estético: es una declaración espiritual. En el disco, la luz aparece como guía, revelación y resto. No es una luz triunfante, sino una claridad encontrada en medio de las ruinas. En Reliquia, Rosalía retoma el sentido original del término reliquiae“lo que queda”. El álbum entero funciona como eso: un conjunto de restos de fe, memoria y deseo que sobreviven al caos contemporáneo.

El último canto antes de volver con las estrellas

En Magnolias, último movimiento del álbum, Rosalía lleva su meditación sobre la fe y la vulnerabilidad hasta el borde definitivo: la muerte entendida no como clausura, sino como tránsito luminoso. La canción despliega un velorio que es rito, despedida y celebración, donde la artista imagina su propio adiós rodeada de enemigos reconciliados y flores blancas cayendo sobre la madera del ataúd. Ese “tírame magnolias” repetido como un último acto de esperanza convierte la despedida en un acto de amor y belleza, un gesto que suaviza lo irreversible. La muerte aparece como un espacio donde lo profano y lo sagrado vuelven a encontrarse: un cortejo pagano custodiado por un Dios que desciende mientras ella asciende. En sus últimos versos, Rosalía reconoce las heridas que la vida le dejó y agradece lo aprendido, prometiendo regresar a las estrellas de donde vino. Magnolias no cierra el disco con un lamento, sino con la certeza de que todo final es un regreso: un desprenderse del cuerpo para volver a la luz.

La música como puente entre tierra y cielo

La pregunta que atraviesa LUX¿Cómo amar la tierra sin dejar de aspirar al cielo? es también la esencia del disco. Rosalía no presenta una respuesta cerrada: ofrece un recorrido emocional, espiritual y poético donde ambas fuerzas conviven. Amar la tierra implica aceptar la fragilidad. Aspirar al cielo exige buscar sentido.

Entre ambos extremos, la música actúa como puente. En ese espacio vibrante entre lo humano y lo trascendente es donde LUX encuentra su verdad más profunda y donde Rosalía reafirma su lugar como una de las artistas más influyentes y visionarias del pop contemporáneo.

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